Cucarachas, orugas, avispas, escorpiones... Sé que antes había dicho que todo en el universo es estéticamente agradable pero ahora debo aclarar que algunas cosas lo son únicamente a ciertos niveles de observación y los ejemplares de las especies que acabo de mencionar lo son únicamente desde puntos de vista muy muy cercanos o muy muy lejanos. Debo aceptar que no tolero a los insectos.
Hoy llegué al trabajo de mi papá y, en un bote con el que comúnmente le servimos agua a Mortero (el perro), encontré un pequeño arácnido a medio hundir. Con tres patas y mucho brío se aferraba a la tensión superficial, el resto de ellas se convulsionaba bajo el agua tratando de asir algún otro apoyo para salir. Me dio asco seguir viendo eso y mejor me retiré de allí; ya mi papá vaciaría el agua después, pensé.
Pero una hora más tarde volví y la araña seguía allí a la deriva, ya ni siquiera se molestaba en patalear, estaba cansada y se había rendido. No sé exactamente qué sentí en ese momento pero tomé un trozo de rama y con cuidado la ayudé a apoyarse en una pared del bote, el cual moví a un lugar soleado para que se secara un poco y volviera a tener tracción para subir. Luego tiré lejos el trozo de rama, sentía una asquerosa sensación en las manos sólo por haber tocado un objeto que tuvo contacto con ella.
Se quedó paralizada unos minutos durante los cuales aguanté con todas mis entrañas las ganas de lanzar lejos el bote. Después, con pasos cuidadosos intentó salir pero poco antes de llegar al borde superior resbaló y esta vez se hundió completamente. Tocó fondo y comenzó a mover las patas pero la densidad del agua le impedía mantener alguna dirección constante.
Desconozco por completo la anatomía interna de los arácnidos, no sé si se ahogaría pronto o si moriría de agotamiento pero no tenía planeado averiguarlo en ese momento. Recogí el trozo de rama de antes y la asistí de nuevo. Se paralizó otro par de minutos pegada a la pared del bote y entonces comenzó a subir lentamente. Después de algunos pequeños tropiezos en su camino, por fin llegó al borde superior con sus propias patas, se descolgó al lado externo del bote y se escondió en las sombras. Tampoco supe qué sentí en ese momento pero me quedé mirándola.
Desconozco por completo la anatomía interna de los arácnidos, no sé si se ahogaría pronto o si moriría de agotamiento pero no tenía planeado averiguarlo en ese momento. Recogí el trozo de rama de antes y la asistí de nuevo. Se paralizó otro par de minutos pegada a la pared del bote y entonces comenzó a subir lentamente. Después de algunos pequeños tropiezos en su camino, por fin llegó al borde superior con sus propias patas, se descolgó al lado externo del bote y se escondió en las sombras. Tampoco supe qué sentí en ese momento pero me quedé mirándola.
¿Por qué la ayudé si odio tanto a los insectos? Me pareció que estaba sufriendo y me recordó las palabras de Albert Schweitzer: "No me importa si un animal puede razonar, sólo sé que es capaz de sentir y por ello lo considero mi prójimo". ¿Pero cómo sé si estaba sufriendo? No lo sé. Y es que siempre he pensado que los insectos (o de menos las arañas) no sienten, parecen robots, actúan de manera mecánica ora si van a comer, ora si están heridos... No lo sé. Tal vez el patalear solo era un reflejo, tal vez solo no entendía lo que estaba pasando.
Por ejemplo: ¿Por qué se paralizó antes de subir? Podría ser que aprovechó mis atenciones de haberla puesto en el sol y solo estaba esperando a secarse. Pero también podría ser simplemente que sabía que alguien (yo) estaba allí y algo (la rama) la había tocado, así que ese alguien seguramente sabía que ella estaba allí pero no entendía que la estaba ayudando; tal vez se quedó quieta porque su programación básica de robot le decía que si ese algo pudo tocarla sólo podía ser un depredador y de ninguna manera un salvador.
En resumen... ¿Por qué la salvé? El mundo no necesita una araña más y nada me dice que ella sufre como podría sufrir yo en su caso. El mundo tampoco necesita humanos, pero según yo los humanos si sienten, sufren, reconocen la ayuda, aprecian la vida, etc... ¿Mi vida vale lo mismo que la de ella? ¡¿Porqué no simplemente la dejé allí?!
Me di asco por seguir pensando en eso y mejor me retiré lejos; ya mi vida sería juzgada después, pensé.